Portada > Columnas

Economía Informal

Una reforma en serio

Macario Schettino
El Universal
3 de noviembre de 2009

Fue sustituida por 1% de IVA que debe recaudar como la tercera parte, nos complica la vida un poco menos que 2%, pero finalmente no ayuda a movernos en la dirección correcta, que es generalizar los impuestos.

En lo relativo a impuestos especiales, también acabamos mal. Se reduce el impuesto a cervezas y cigarros, con respecto a la propuesta, aunque sigue habiendo un pequeño ajuste al alza. Y en el caso del impuesto a telecomunicaciones, acabamos con una mezcolanza que no ayuda a nadie, pero que los internautas festejan mucho, porque no se le aplicará a internet. Es muy interesante la postura de estos personajes, que defienden su acceso a la red de redes aunque implique que millones de mexicanos jamás tendrán ese mismo acceso. No es una posición reprobable en sí misma, pero sí cuando esos mismos personajes critican la desigualdad de nuestro país. No se pueden sostener las dos cosas al mismo tiempo, si uno tiene una lógica mínima. Pero parece que internet también acaba con la lógica.

Bueno, en cualquier caso ya tenemos los impuestos para el próximo año, y en estos días veremos la disputa por la pequeña cobija. Cada uno de los que gastan en el gobierno querrá más, y en realidad hay menos, así que se pelearán amargamente, y dentro de quince días tendremos también un presupuesto. Igual de malo que la recaudación que tenemos, porque no puede ser diferente.

 

Esta columna insiste en que tenemos que hacer una reforma fiscal en serio antes de junio, en el período ordinario que tenemos en primavera. Urge hacerla porque tenemos que resolver el asunto fiscal antes de que sea totalmente evidente que no tendremos dólares para cerrar 2011. Si, frente a esa escasez de divisas, tenemos un gobierno que ya inició cambios de fondo, será posible conseguir los dólares en los mercados internacionales, sea mediante créditos o inversión. Pero si llegamos a la falta de divisas sin tener orden en nuestras cuentas públicas, no habrá salida.

 

La reforma que tenemos que hacer no requiere demasiada ciencia, en términos económicos, pero sí en cuestión política. Si no fuese así, ya existiría. Lo que hacen todos los países exitosos del mundo es cobrar un impuesto al ingreso y uno al gasto, ambos casi sin exenciones. Dependiendo del carácter del país, estos impuestos pueden estar divididos entre recaudación nacional y local. Adicionalmente, en todos esos países hay una recaudación importante de impuesto a la propiedad que suele dedicarse a los servicios públicos locales.

 

Permítame empezar por este impuesto, para que sea más fácil. En los países mencionados la recaudación de impuesto a la propiedad (principalmente predial) va de 3% a 4% del PIB. En México recaudamos 0.3%. Esto es así porque no tenemos catastros actualizados ni eficientes, pero sobre todo porque los presidentes municipales no quieren cobrar, para no quedar mal con sus votantes. De cualquier forma, el gobierno federal les manda dinero y con eso pueden comprarse sus camionetas, que es lo que realmente les importa. La solución es sencilla: en un plazo de cinco años, las trasferencias del gobierno federal a los municipios se reducirán escalonadamente hasta llegar a cero, salvo para los 500 municipios más pobres del país. En ese lapso, el mismo gobierno federal dará asistencia técnica y facilidades para la modernización del catastro. Le puedo garantizar que en tres años estamos cobrando 1% del PIB, y en los cinco años llegamos a 2%.

 

Con respecto al impuesto al consumo, la solución es que el IVA tenga dos tasas: 18% para todos los bienes, y 8% (tal vez 10%) para un grupo de bienes básicos, que son alimentos (pero no todos) y medicinas (pero sólo las que realmente son medicinas). Estos cambios permitirían incrementar la recaudación del IVA de 3.5 a 5% del PIB, sin contar con la eliminación de la elusión (los que dicen que venden alimentos para no pagar). Posiblemente en el lapso de cinco años estaríamos recaudando entre 6% y 7% del PIB por este concepto.

 

Finalmente, el impuesto al ingreso debería ser una mezcla del ISR y el IETU. Este segundo impuesto se introdujo para poder cobrar a muchos que tienen privilegios en el ISR, y que habían impedido en ocasiones anteriores una reforma a ese impuesto. El IETU, sin embargo, puede resultar muy costoso en algunas actividades, por la forma en que se calcula. Por cierto, acerca de que las empresas grandes no pagan, le pido que vea el blog Economía 2.0 del día de ayer, para que vea cómo nada más repetimos sin entender.

 

Aquí tenemos un problema adicional, que los legisladores acaban de ampliar: quienes ganan poco no pagan nada, y eso no está bien. Quienes ganan poco deben pagar poco, pero tienen que pagar, porque de otra forma no podemos darles, precisamente a ellos, los bienes y servicios que requieren para ganar más en el futuro. Si este impuesto corrige ambas cosas, entonces podremos recaudar cosa de 7 puntos del PIB con él.

 

En la suma, estamos hablando de pasar de menos de 9% del PIB que recaudamos hoy por estos tres impuestos, a 16% en cinco años. Si agregamos los impuestos especiales y otros derechos (sin contar al petróleo), estamos hablando de una recaudación de 18% del PIB hacia 2015, cuanto el petróleo ya sólo dará 3 puntos del PIB. Sin haber resuelto todos los problemas, sí estaremos en condición de ser un país atractivo, y muy probablemente encaminado a ser una de las cinco economías más grandes del mundo. Nada más poniendo un poco de orden en las cuentas del gobierno.

 

 

 

© Queda expresamente prohibida la republicación, parcial o total, de todos los contenidos de EL UNIVERSAL.