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Detrás del Turbo

El incremento promedio ronda entre un 30 y 40 por ciento, dependiendo el rendimiento y eficiencia del turbo


El Universal
Jueves 29 de octubre de 2009
 Especial

16:30 Hoy en día es común escuchar que algunos autos tienen "turbo", es decir que cuentan con un motor turbocargado, y lo primero que se nos viene a la mente, o lo que la mayoría sabe, es que el auto tiene mayor potencia, pero ¿cómo trabaja el turbo?

El turbocargador se encarga de comprimir aire antes de que este ingrese en los cilindros, donde se produce la detonación de la mezcla entre combustible y aire. Cuando se comprime el aire se puede introducir mayor cantidad de este a la cámara de combustión, por lo que se eleva la presión, la detonación tiene mayor fuerza y por consiguiente obtenemos un motor más potente.

Este accesorio para motor logra ingresar hasta un 50% más de aire dentro del motor, lo cual no significa que la potencia aumente en un 50%, aproximadamente el incremento promedio ronda entre un 30 y 40 por ciento, dependiendo el rendimiento y eficiencia del turbo.

El turbocargador consta de una turbina y un compresor, ambos montados sobre un mismo eje. Los gases de escape, producto de la combustión, al salir del cilindro pasan por la turbina, haciéndola girar. Al estar sobre el mismo eje, el movimiento de la turbina hará girar al compresor que introducirá aire a presión al múltiple de admisión, y de ahí a los cilindros.

Hay que tomar en cuenta que para obtener los beneficios del turbo hay que esperar unos cuantos segundos que tarda en revolucionar y meter aire a presión, generalmente se siente que el turbo entra en acción cuando el motor supera las 2 mil o 2 mil quinientas revoluciones.

Como todo motor y más si tiene este aditamento adicional, se deben tomar ciertas precauciones y servicios para mantener la vida del turbo, es decir, darle su respectivo mantenimiento. Son muy importantes los cambios de aceite porque el motor trabaja a temperaturas mayoras y el aceite se degradará más pronto.

También hay que tener el cuenta que no se debe apagar el motor súbitamente después de estar trabajando rápido, ya que al apagarlo se deja de bombear aceite y el turbo, que se queda girando unos minutos, deja de tener lubricación adecuada. Lo mejor es, una vez estacionado, dejar motor trabajando a ralentí un minuto, con esto el turbo desacelerará a su mínimo antes de que se apague el motor.

No es conveniente ponerle a un motor un turbocargador que no sea instalado de fábrica, ya que al trabajar con mayor presión de la que originalmente se había calculado, puede provocar un desgaste prematuro, maltratar diversos componentes o incluso romper las bielas, pistones o cabezas del motor, y además se anula la garantía del fabricante.

 

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